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IDEARIO El Colegio Hoy Contacto  


Este documento intenta ser el punto de identificación de todos los llamados a pertenecer al Colegio San Antonio, pero hacemos la salvedad que solamente entrando en relación con la realidad de nuestro Colegio iremos captando su modo de ser, su sentido cabal, las posibilidades que ofrece.
La misión del Colegio San Antonio es formar jóvenes que guíen su conducta conforme con los valores cristianos, que sean conscientes y consecuentes con sus principios, que amen la verdad y sientan respeto por sí mismos y por los otros.
Deseamos que nuestros alumnos sientan a su Colegio- el colegio en el que permanecen gran parte del día como un lugar agradable que les de la posibilidad de crecer física, intelectual y espiritualmente y de adquirir una amplia educación general y una sólida base académica para asumir una elección futura.
Para este fin, intentamos crear un medio educativo personalizado, coherente, ordenado y disciplinado, donde nuestros alumnos puedan conocerse a sí mismos, adquirir confianza y aceptar sus errores y superarlos, donde aprendan que el esfuerzo tiene su recompensa, que las limitaciones no son un fracaso sino un desafío y donde puedan conocer, reflexionar, comprometerse con la realidad regional, nacional y mundial.
Queremos alumnos felices. Siguiendo el pensamiento clásico, una persona es feliz cuando consigue desarrollar su potencial. La felicidad reside en alcanzar los máximos logros, tanto en la actividad física, intelectual y espiritual, dirigidos hacia el bien y la verdad. Según el pensamiento cristiano, uno es feliz cuando ama, se entrega y sirve a Cristo y sus semejantes.
Para ello, hace falta mucha valentía y constancia por parte de los docentes y directivos en ir profundizando, diariamente, junto a sus alumnos, lo que es bueno, no contentarse con poco y exigirles a los estudiantes hasta conseguir desarrollar en ellos todas sus capacidades asentadas en la verdad y el bien.
El Colegio espera que los docentes sean formadores e informadores, comprometidos, idóneos, exigentes, y auto-exigentes e íntegros; que sientan amor por su tarea y den testimonio permanente del espíritu de la Institución.
Creemos que el bilingüismo, hoy mas que nunca, responde a una realidad mundial indiscutible y podemos afirmar que del Colegio egresan verdaderos bachilleres bilingües, no sólo por el título que adquieren sino porque egresan estudiantes pensando, hablando, escribiendo en dos lenguas.
Nuestros directivos y docentes, que son del Colegio San Antonio, comparten estos principios y su tarea diaria tiene como sustento el logro de estos objetivos, conscientes de que este espíritu no se enseña tan sólo en el aula con la palabra, sino que se transmite cotidianamente con el ejemplo, con el trabajo.
Estas metas no son viables sin la co-responsabilidad y compromiso de los padres de nuestros alumnos. Padres que desde 1986 están hermanados por un mismo espíritu de colaboración, esfuerzo y solidaridad, en pos de la educación de sus hijos; padres que- aún hoy-siguen siendo fundadores y por ello los identifica un sentimiento de orgullo como rasgo personal, distintivo y permanente. Esperamos de las familias una amplia colaboración y apoyo en la formación de nuestros alumnos, para ello el Colegio requiere de padres dispuestos a vivenciar en el hogar con la palabra y el ejemplo, los valores y virtudes que sustentan nuestro ideario.
Es misión y compromiso insoslayable de los nuevos padres de futuras generaciones compenetrarse, resguardar y ser celosos guardianes de la misión del Colegio San Antonio.
El espíritu de fundación fue una primera fuerza motora en pos de un logro concreto y prioritario: el Colegio; primer eslabón de una cadena de proyectos educativos y culturales, ya en marcha.
Los primeros padres tuvieron extremadamente claro este espíritu, que fue difícil por mucho tiempo plasmarlo en un papel debido a que supera una conceptualización racional y objetiva, ya que guarda mucho de sentimiento, de fe, de emoción, de expectativas.
Alumnos, ex alumnos, padres, directivos, maestros, profesores, personal administrativo y de maestranza: esta gran obra es NUESTRA y debemos tener en cuenta en esta etapa que todos nosotros somos dueños de la siembra, no de la cosecha, pero apostamos a ella, ya que no sólo educamos a nuestros jóvenes para el aquí y el ahora, sino para un mundo cambiante, para las respuestas que la vida- día tras día- les exigirá, teniendo como guía permanente las palabras de Jesús, “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”